La traducción final en español de la sección 163 de la
Doctrina y Pactos estará disponible pronto. Lo siguiente es una versión
preliminar.
Consejo a la Iglesia
Cada día, desde haber sido ordenado como profeta-presidente, he cargado
las necesidades de la iglesia en mi corazón. Unas veces el peso de la
preocupación ha parecido casi insoportable. Quizá esto es como deber ser,
porque el peso de la responsabilidad me ha forzado a buscar la mente y
voluntad de Dios como nunca antes lo he hecho. Esforzándome a ser abierto a
la guía del Espíritu, mientras tratando de poner a un lado mis propias
nociones preconcebidas, ha sido una experiencia desafiante pero necesaria de
aprendizaje. Y al tratar de percibir la voluntad de Dios para la iglesia por
medio de la oración, estudio, y por escuchar la voz del Creador en las voces
de la comunidad de fe, he sido bendecido por el Espíritu en varias, y a
veces, sorprendente maneras.
Las palabras e imágenes que siguen han nacido por medio de mucha batalla,
no por falta de inspiración, sino por las limitaciones del vaso humano a
cual se le ha dado la responsabilidad de articular un encuentro divino. El
intentar de comunicar con palabras lo que ultimadamente va más allá que las
palabras siempre deja a uno con un sentido de ser incompleto. Agregado a
esto es el desafió de crear frases que pueden ser traducidas a los idiomas
de la iglesia internacional sin perder el significado esencial.
Afortunadamente, tenemos la promesa que una de las funciones primordiales
del Espíritu Santo es de ser testigo de la verdad divina más allá que los
confines de idioma y cultura.
Así que, es con profunda humildad y con un corazón lleno de gratitud a
Dios que ofrezco el siguiente consejo como testigo del eterno propósito de
Dios y actividad continua en la vida de la iglesia. En hacer esto, pongo
estas palabras en las manos de la iglesia, confiando que el Espíritu
capacitará a la comunidad de fe a escuchar el llamado de Dios hoy con
creciente claridad.
Presento este consejo sin una particular determinación en mente en este
momento en cuanto su ultimado estatus. Mientras estoy totalmente conciente
de mi responsabilidad y prerrogativa como profeta-presidente, genuinamente
deseo discernir con la iglesia con respecto a este asunto al continuar a
explorar juntos lo que quiere decir ser un pueblo profético
“Comunidad de Cristo,” su nombre, dado como una bendición divina, es su
identidad y llamamiento. Si disciernan y abrazan su significativo total, no
solo descubrirán su futuro, serán una bendición a toda la creación. No
tengan miedo a ir a donde les esta llamando ir.
Jesucristo, la personificación del shalom de Dios, invita a toda persona
a venir y recibir la divina paz en medio de las preguntas y batallas
difíciles de la vida. Sigan a Cristo en la manera que los guié a la paz de
Dios y descubran las bendiciones de todas la dimensiones de la salvación.
Compartan generosamente la invitación, ministerios, y sacramentos por los
cuales las personas pueden encontrarse con el Cristo viviente quien sana y
reconcilia por medio de las relaciones redentoras en comunidad sagrada. El
restaurar a personas a relaciones sanas y rectas con Dios, otros, ellos
mismos y el mundo, está al corazón del propósito de su jornada como pueblo
de fe.
Son llamados a crear senderos en el mundo para que la paz de Cristo sea
encarnada relacional y culturalmente. La esperanza de Sión es realizada
cuando la visión de Cristo es personificada en comunidades de generosidad,
justicia y paz.
Sobre todo lo demás, luchen por ser fiel a la visión de Cristo del Reino
apacible de Dios en la tierra. Valientemente desafíen las tendencias
culturales, políticas, y religiosas que son contrarias a los propósitos de
reconciliación y restauración de Dios. Prosigan la paz.
Hay sutiles, pero poderosas influencias en el mundo,
algunas afirmando representar a Cristo, que buscan la división entre la
gente y naciones para llevar acabo sus aspiraciones destructivas. Aquello
que busca a endurecer un corazón humano contra el otro por construir muros
de miedo y prejuicios no es de Dios. Sean especialmente alertos a estas
influencias, por temor a que los divida o los descarrillen de su misión a la
cual han sido llamados.
Dios, el Eterno Creador, llora por el pobre, el
expatriado, el maltratado, y el enfermo del mundo por su sufrimiento
innecesario. Tal condiciones no son la voluntad de Dios. Abran sus oídos
para escuchar las suplicas de madres y padres en todas la naciones quienes
desesperadamente buscan un futuro de esperanza para sus hijos. No les den la
espalda. Porque en su bienestar reside el bienestar de ustedes.
La tierra, amorosamente creada como un entorno para que la vida florezca,
estremece en señalando de socorro porque los sistemas naturales y vivos
están siendo agotadas por cargar el peso del egoísmo humano y el conflicto. La humanidad debe despertar de su ilusión de independencia y
consumo desenfrenado sin tener consecuencias de largo plazo.
Dejen que los esfuerzos del desarrollo educativo y comunitario de la
iglesia equipen a gente de todas las edades para llevar las éticas de la paz
de Cristo a todas las áreas de la vida. Preparen nuevas generaciones de
discípulos a traer nueva visión a corroborar en los perplejos problemas de
la pobreza, enfermedad, guerra y deterioración ambiental. Su contribución
será multiplicada si sus corazones están enfocados en la voluntad de Dios
para la creación.
El Concilio de los Doce es incitado a abrazar con entusiasmo su
llamamiento como apóstoles de la paz de Jesucristo en todas sus dimensiones.
Los Doces son enviados al mundo para llevar la misión de la iglesia de
restauración por medio de la proclamación del evangelio relevante y de
establecer notables comunidades de justicia y paz que reflejan la visión de
Cristo. Al salir los apóstoles en fe y unión de propósito, liberándose de
otros deberes, ellos serán bendecidos con una creciente capacidad para
compartir el mensaje de Cristo de esperanza y restauración de la creación.
Para acelerar el trabajo de compartir el evangelio, los
Doce y los Setenta deben estar estrechamente asociados en implementando
ministerios íntegros del evangelio. Los Setenta serán los precursores de la
paz de Cristo, preparando el camino para que el testimonio apostólico sea
mas fácilmente recibido.
Procedimientos con respecto al llamamiento y asignaturas
de los Presidentes de Setenta y miembros de los Quórum de los Setenta serán
desarrollados para facilitar el nivel máximo de colaboración con el Concilio
de los Doce. Los Doce, los Presidentes de Setenta y miembros de los Quórum
de Setenta deben pasar suficiente tiempo juntos para asegurar una
comprensión mutua de las prioridades de esparcir el evangelio y su
emprendimiento.
El sacerdocio es un convenio sagrado involucrando la
forma más alta de mayordomía de cuerpo, mente, espíritu, y relaciones. El
sacerdocio será compuesto de personas de humildad e integridad quienes están
dispuestas a extenderse en servicio para otros y para el bienestar de la
comunidad de fe.
Verdadero ministerio autoritativo del sacerdocio emerge
de una creciente capacidad de traer bendición a otros. Desafortunadamente,
hay algunos que han decidido ver el sacerdocio como un derecho de privilegio
o como una plataforma para promover perspectivas personales. Otros mantienen
su sacerdocio como un aspecto casual de sus vidas sin consideración a los
apropiados niveles de preparación y respuesta.
La expectativa para el sacerdocio a continuamente
magnificar sus llamamientos por medio de crecimiento espiritual, estudio,
generosidad ejemplar, elecciones éticas, y plena responsabilidad ministerial
siempre esta presente. ¿Cómo puede el Espíritu llenar vasos que no están
dispuestos a expandir su capacidad para recibir y dar de acuerdo a una
medida plena de la gracia y la verdad de Dios?
Consejo dado anteriormente en cuanto la necesidad de
desarrollar maneras por las cuales el sacerdocio puede magnificar su
ministerio o determinar su compromiso a servicio activo sigue siendo
aplicable y deber ser mas intencionalmente implementado. La Primera
Presidencia proveerá guías para los procesos que deben ser aplicados en
maneras culturalmente respetuosas en los varios campos de la iglesia.
Fundamentalmente, sin embargo, la responsabilidad ultima de la fidelidad del
sacerdocio caí sobre el individuo en respuesta a las necesidades y
expectativas de la comunidad de fe.
Las Escrituras son un testigo indispensable de la Fuente Eterna de luz y
verdad, que no puede ser plenamente contenida en ningún vaso finito o
idioma. Las Escrituras han sido escritas y formadas por autores humanos por
medio de las experiencias e inspiración del Espíritu Santo en curso en medio
del tiempo y cultura.
Las Escrituras no deben ser adoradas o idolatradas. Solo Dios, el Eterno
de quien las escrituras testifican, es digno de adoración. La naturaleza de
Dios, como fue revelado en Jesucristo y afirmado por el Espíritu Santo,
provee el eventual criterio por el cual cualquier porción de escritura debe
ser interpretada y aplicada.
No es agradable a Dios cuando cualquier selección de escritura es usada
para desminuir u oprimir razas, géneros, o clases de seres humanos. Mucha
violencia física y emocional ha sido hecha a algunos hijos amados de Dios
por medio del mal uso de las escrituras. La iglesia es llamada a confesar y
arrepentirse de tales actitudes y practicas.
Las Escrituras, guía profética, conocimiento y discernimiento en la
comunidad de fe deben andar mano a mano para revelar la verdadera voluntad
de Dios. Sigan este sendero, que es camino del Cristo viviente, y ustedes
descubrirán mas que suficiente luz para la jornada delante.
El Templo es un instrumento de revelación en curso en la
vida de la iglesia. Su simbolismo y ministerios llaman a la gente a la
reverencia en la presencia del Ser Divino. Encuentros transformativos con el
Creador Eterno y Reconciliador esperan a aquellos quienes siguen sus
senderos espirituales de sanidad, reconciliación, paz, fortalecimiento de
fe, y conocimiento.
Hay ministerios sagrados adicionales que saldrán del
Templo como ríos de agua viva para ayudar a la gente aliviar y resolver lo
quebrantado y doloroso de sus vidas. Dejen que el Templo continúe a cobrar
vida como un centro sagrado de adoración, educación, edificación comunitaria
y preparación del discipulado para todas las edades.
Al llegar a tener expresión más amplia estos ministerios,
congregaciones receptivas en las áreas que rodean el Tempo y a lo largo del
mundo serán reavivadas y equipadas para más ministerio efectivo. Vital a
este despertar es la comprensión que el Templo llama a toda la iglesia
convertirse en un santuario de la paz de Cristo, donde personas de todas las
naciones, grupos étnicos, y circunstancias de la vida pueden reunirse dentro
de un hogar espiritual sin muros que dividen, como realización de una visión
por la cual Jesucristo sacrifico su vida.
Discípulos fieles responden a una creciente consciencia de la abundante
generosidad de Dios por compartir de acuerdo con sus deseos de sus
corazones; no por mandamiento o constreñimiento. Rómpanse libre de esas
cadenas de cultura convencional que mas bien promueve intereses egoístas.
Den generosamente de acuerdo a su verdadera capacidad. Gozo y paz eterna
esperan a aquellos que crecen en la gracia de la generosidad que fluye de
corazones compasivos sin pensar en recibir algo en cambio. ¿Podría ser de
alguna otra manera en el dominio de Dios, quien eternamente da todo por bien
de su creación?
Colectivamente e individualmente, son amados con un amor eterno que se
deleita en cada paso fiel que toman. Dios anhela acercarlos para que sus
heridas puedan ser sanadas, llenar sus vacíos, y fortalecer sus esperanzas.
No den la espalda en orgullo, miedo, o culpabilidad a Aquel que busca
solo lo mejor para ustedes y sus seres queridos. Vengan ante su Creador
Eterno con mentes y corazones abiertos y descubran las bendiciones del
evangelio de nuevo. Sean vulnerables a la gracia divina.
Dios esta llamado para que una comunidad profética emerja, incitada de
naciones del mundo, que es caracterizada por devoción excepcional a la
compasión y paz de Dios revelado en Jesucristo. Por medio de la divina
gracia y sabiduría, esta comunidad de fe ha sido dada dones, recursos y
oportunidades abundantes para equiparla a llegar a ser tal pueblo. Mayor
entre estos es el poder de comunidad en Cristo expresado localmente en
maneras distintivas mientras sosteniendo una unidad de visión, creencias
fundamentales, y misión por lo largo del mundo.
Hay muchos asuntos que fácilmente podrían consumir el tiempo y energía de
la iglesia. Sin embargo, el desafió delante un pueblo profético es de
discernir y proseguir lo que importa mas para la jornada adelante.
En adición a las palabras ofrecidas arriba, quiero expresar mi amor
sincero por la iglesia tal y como es y por la que se esta convirtiendo. A
pesar de los retos involucrados, es mí placer poder servirles a ustedes mis
hermanos y hermanas en Cristo, quienes han sido reclamados por la visión de
aventura y el espíritu del movimiento de la Restauración. Que andemos hacia
el futuro confiando el uno en el otro, seguros que Aquel que llamo la
iglesia a existencia continua guiándola hacia el cumplimiento de propósito
divino.
Gracia y Paz,
Stephen M. Veazey
Presidente de la Iglesia