|
Precursores de la Paz de Cristo
Por Bob Kyser
Para acelerar la obra de compartir el evangelio, los Doce y los
Setenta deben de asociarse estrechamente para implementar ministerios de
evangelización holística. Los setenta deben de ser los pioneros de la paz de
Cristo, preparando el camino para que el testimonio apostólico sea más
fácilmente recibido. Los procedimientos concernientes al llamado y a la misión
de los Presidentes de Setenta y los miembros de los Quórums de los Setenta serán
desarrollados para facilitar el máximo nivel de colaboración con el Concilio de
los Doce. Los Doce, los Presidentes de Setenta, y los Quórums de Setenta
deberían dedicar suficiente tiempo juntos para asegurar una comprensión mutua de
las prioridades y estrategias de evangelizar.
—Doctrina y Pactos 163:5b, c
Mis reflexiones personales sobre el pasaje de la escritura casi
inmediatamente me traen otras dos referencias bíblicas a la mente. La primera
habla del llamado para precursores de la
paz de Cristo, mientras que el segundo implica la desviación de la norma.
Al considerar las implicaciones de este párrafo de Doctrina y
Pactos 163, surge una conexión con Lucas 10:1, 5:
Después de estas cosas el Señor designó también a otros setenta,
y los envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar donde él debía ir…Y
en cualquier casa donde entréis, primero decid: Paz sea a esta casa.
Hay algo inherente en ser un discípulo de Jesucristo que nos
llama a ir antes de la “venida” de Cristo a compartir con la gente y las
comunidades una bendición de paz que afecta sus vidas. En esta situación,
treinta y cinco equipos dejaron su asociación física para testificar de Cristo
en los lugares donde Él debía ir. Recibimos la comisión de nuevo hoy.
La segunda escritura es la de Mateo 9:17: “El
vino nuevo debe ser almacenado en odres nuevos”.
Esto representa una preocupación para mi.
Parecería tan fácil realzar y levantar
el nombre “precursores de la paz de Cristo” como una descripción del ministerio
de los setenta sin indagar mas profundamente en el nuevo significado de este
llamado en este tiempo. ¿Significa esto que los setenta sólo siguen haciendo lo
que siempre hemos hecho y para los discípulos que fraternizan en la Comunidad de
Cristo para seguir manteniendo su actual expresión de testigo? Pienso que en
este pasaje “vino nuevo” debe ser discernido y vivido en el testimonio de la
iglesia.
Apresúrese a compartir el evangelio
Este pasaje contiene instrucción específica para los Doce Apóstoles y los
Setenta. Sin embargo, también subraya principios para cada discípulo y la
iglesia en general. El desafío es para la iglesia que se dedica en mayor medida
a compartir las buenas nuevas del evangelio en lugares y con personas y
situaciones donde la iglesia aun tiene que ir. Hay una urgencia inherente en
estas palabras que llaman a los Doce y a los Setenta a predicar con el ejemplo,
así como cada discípulo que llega a otra persona que está buscando un
significado y una esperanza para su vida. Es imperativo acelerar la razón por la
cual los discípulos y buscadores testifican de la nueva vida en Cristo y de su
experiencia. Se nos recuerda una vez más que el tiempo para las vacilaciones ya
ha pasado.
Establecer Ministerios Evangelísticos en todo lo que respecta a
la vida de la persona
(Holístico)
Por varias generaciones, mientras los métodos y los medios de comunicación han
cambiado, la intención de compartir la historia de la iglesia se ha mantenido
básicamente igual. La Escritura, principios del evangelio, creencias básicas,
declaraciones doctrinales han sido utilizadas para persuadir a la gente a vivir
su fe y su compromiso con Cristo en la iglesia. Los testimonios de experiencias
espirituales han sido testigos de la realidad de Dios, de Cristo y del Espíritu
Santo. La invitación al bautismo y al discipulado de toda la vida sigue siendo
crítico en la respuesta de la Iglesia para la Gran Comisión. ¿Cómo nuestro
“mensaje misionero” impacta la relación de una persona con su familia,
compañeros de trabajo y amigos? ¿Cómo podemos ayudar intencionalmente a la gente
a descubrir individualmente sus dones espirituales y proveer oportunidades para
que ellos compartan esos dones en y fuera de las paredes de la iglesia? Una
exploración similar relaciona la vida con las áreas de la salud, objetivo,
prioridades, aceptación, y autoestima, lo cual afecta la capacidad de una
persona de hacerse un discípulo de Jesucristo para toda la vida. ¿Estamos
preparados para hacer discípulos y realizar los cambios necesarios para
convertirnos en un seguidor en acción y en palabra?
Siendo Precursores de la Paz de Cristo
Vamos a revisar a Lucas 10. De acuerdo a esta escritura, esos misioneros
setenta (o dos setenta en algunas traducciones) fueron enviados a cada ciudad y
lugar donde Jesús debía ir. Ellos debían estar en las comunidades así como en
las casas de los que vivían allí. Independientementede su recepción, ellos
debían anunciar que el reino de Dios estaba disponible para ellos. Aunque tal
vez no sea preciso asumir que ellos fueran a las sinagogas, el enfoque parece
estar en las ciudades o comunidades donde la gente necesitaba la bendición de la
paz y residir en el reino venidero.
Recientemente retorné de un viaje misionero en América del Sur.
Es evidente para mí tanto el escuchar y observar que en muchos lugares la misión
primordial de la iglesia es expresada en la acción comunitaria. Las necesidades
y los recursos son identificados. La identidad de la Comunidad de Cristo emerge
gradualmente cuando los que viven en el pueblo o la ciudad llegan a entender ¿Porqué
los miembros de la iglesia han venido a mejorar la calidad de vida de todos?
Ser precursores de la paz de Cristo requiere ser un “odre” nuevo
que podría incluir lo siguiente
• Sentir donde
el Espíritu de Cristo desea que se le reciba e ir allí
• Habilidades
ministeriales para la transformación de la comunidad
• Enfrentar las
injusticias en cualquier parte donde se encuentre
• Priorizar los
recursos para la reconversión de los setenta para llegar a ser agentes de
cambios en la Comunidad
Parece evidente que los setenta sólo pueden ser precursores si abandonan sus
lugares de seguridad y comodidad ministerial y se mueven en sacrificio a la
corriente principal de la vida y lucha de la comunidad.
Prepárese para ser un Testigo Apostólico
Existe una importante relación entre las frases “ser los precursores de la
paz de Cristo” y “prepara el camino para que el testimonio apostólico sea
recibido más fácilmente“. La palabra “apostólico” lleva al significado “ser
enviado” para ser testigo y testificar con la convicción y autoridad de la
experiencia de primera mano. Habiendo experimentado la paz de Jesucristo como
individuos, congregaciones y comunidades, el testimonio apostólico tiene una
integridad que debe ser escuchada. Además, como setenta y compañeros de
discípulos cuando se trabaja para transformar comunidades en lugares de igualdad
y esperanza, la receptividad de las personas será mayor.
Recientemente, mientras estaba en un viaje misionero, estaba
programado visitar una tarde una casa. Los misioneros ancianos estaban
dirigiendo sesiones de estudio con esta familia y se nos había extendido una
invitación para ir a su casa. Debíamos participar en un ungimiento con aceite y
ofrecer una oración para la sanidad de la abuela, que no podía caminar.
En el transcurso de la visita compartí mi testimonio de cómo
sentía que el Espíritu Santo nos unía tan fuertemente. El idioma, la cultura, y
las barreras geográficas habían sido vencidos. Yo había venido como un forastero
a esta casa, y esta familia me había brindado la bendición de la hospitalidad.
Parecía como si yo hubiese estado en esta casa en numerosas ocasiones. Hubo una
sensación de cercanía con esta familia que yo acababa de conocer unos momentos
antes. Todos sentimos esto fuertemente. Era evidente que la preparación para el
testimonio apostólico había sido hecha. Vi el potencial para el testimonio y la
respuesta a este en esta casa.
Empecemos la Marcha
Necesitamos experimentar la paz de Jesús en primera fila en nuestras propias
vidas y en aquellos de nuestra familia. Según iniciamos nuestra carrera,
necesitamos tener algo para compartir cuando vamos a los hogares de aquellos que
nos reciben. Estar en la marcha es parte de la preparación, y la preparación es
parte de nuestra marcha. Aquellos en las casas que aguardan por nuestro
testimonio de la bendición de la Paz de Cristo. ¡Empecemos!
|