Community of Christ - Share the peace of Jesus Christ

Powered by Google required graphic

SITE 
 SEARCH 

SITE MAP

CONTRIBUTE ONLINE
Printer
Friendly
Printer Friendly Version
 
President Becky Savage

Una Visión Diferente
Por Becky L. Savage

Que los esfuerzos educacionales y de desarrollo comunitario de la iglesia preparen a las personas de todas las edades para llevar el principio de la paz de Cristo a todas las áreas de la vida. Preparen a nuevas generaciones de discípulos a aplicar una visión diferente a los problemas perplejos de la pobreza, la enfermedad, la guerra, y el deterioro ambiental. Sus contribuciones serán multiplicadas si sus corazones se enfocan en la voluntad de Dios para la creación.
―Doctrina y Pactos 163:4c

En la historia de la Comunidad de Cristo abunda el enfoque sobre la preparación de discípulos para llevar los principios de la paz de Cristo. Doctrina y Pactos 16:3 afirma que “el valor de las almas es grande ante los ojos de Dios”. La última revelación declara que “todos son llamados de acuerdo a los dones que Dios les ha dado” (D. y C.119:8b). Se nos aconseja estudiar la palabra de Dios:

…para “buscar…diligentemente y enseñen uno al otro palabras de sabiduría…buscad….en los mejores libros palabras de sabiduría; [para] buscad el saber tanto por el estudio como por la fe”

También (D. & C. 10:10 y 85:36a):

Vosotros quienes sois mis discípulos habéis de encontraros continuamente en la vanguardia de esos movimientos y organizaciones que están reconociendo el valor de las personas, y vosotros estáis encargados de aplicar el ministerio de mi Hijo en las vidas de ellos. …y con alegría hace todo lo que os esta permitido hacer para que la bendición de paz este sobre todos. ―D. y C. 151:9; 119:9c

En 1984 nuestras responsabilidades de llevar los principios de la paz de Cristo estaban vinculadas al Templo. Dedicado a la búsqueda de la paz, y para la reconciliación y la sanidad del espíritu, el Templo también es:

“…para el fortalecimiento de la fe y la preparación para atestiguar. Por sus ministerios en actitud de integridad de cuerpo, mente y espíritu como fin deseable hacia el cual luchar.  Será el medio de proveer educación para el liderazgo y miembro del sacerdocio. Y será el lugar en el cual el significado esencial de la Restauración como agente sanador y de redención es dado nueva vida y comprensión, inspirada por la vida y testimonio del Redentor del mundo. Por consiguiente, que la obra de la planeación vaya en adelante, y que los recursos sean recogidos, para que la construcción de mi templo pueda ser una señal para el mundo de la amplitud y la profundidad de la devoción de los Santos. —D. y C. 156:5b–6

Diez años más tarde se nos anima a saber que:

“…en un tiempo cuando se esta pidiendo un estudio cuidadoso de la fe y la doctrina de la iglesia, se les darán las fuerzas y el valor para esta tarea si confían en mi Espíritu que les sostendrá y les apoyará…Empezaran a ver con nueva visión, os adherirán a las verdades que esperan su comprensión, y seguirán con gozo hacia la realización de las tareas que habrán de cumplir—D. y C. 159:7–8

Traer una nueva visión para solucionar los problemas desconcertantes de la pobreza, las enfermedades, la guerra, y la degradación del medio ambiente que nos obliga a examinar la forma en que vivimos. ¿Estamos realmente actuando como embajadores de la paz de Cristo?

¿Cómo podemos llevar los principios de la paz de Cristo en todos los ámbitos de la vida? ¿Cómo podemos superar el despilfarro arraigado? ¿Cómo podemos comenzar a escuchar y ver el sufrimiento innecesario de las personas y del mundo después de vivir en el rechazo por tanto tiempo? ¿Podemos preparar nuevas generaciones de discípulos para brindar una nueva visión de cómo soportar los problemas desconcertantes de la pobreza, las enfermedades, la guerra y la degradación del medio ambiente? ¿Espera Dios que nuestra pequeña comunidad de creyentes hagan la diferencia?

No es aceptable de nuestra parte ignorar la forma tan desconcertante que estos problemas llegan a ser. Un pueblo profético debe despertar a su responsabilidad de llevar la paz de Cristo. No somos los primeros a los cuales se les recordó la falta de sensibilidad de los alegatos de Dios. El profeta Óseas lamentó la ingrata respuesta de Israel, a pesar de sus repetidas liberaciones de la tribulación y del pecado:

¿Qué haré a ti, Efraín? ¿Qué haré a ti, oh Judá?
Vuelve, oh Israel, al Señor tu Dios, porque haz caído a causa de tu iniquidad. Óseas 6:4, 6; 14:1–2

Jesús aceptó las penurias de la sociedad con los pobres. El apoyó el dar limosnas, pero advirtió que “practicar la piedad ante los demás con el fin de ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de… [Dios]. “Para que sea tu limosna en secreto y [Dios] que ve en lo secreto te recompensará” (Mateo 6:1, 4). La conocida parábola del Evangelio del sembrador advierte del peligro de ser atraídos por las riquezas del mundo en lugar de su abundancia. La parábola de la lámpara debajo del almud nos guía no sólo a compartir la luz del evangelio; sino que defiende la necesidad de escuchar:

“Preste atención a lo que escucha; la medida con que mides, os será medido y aun mas será añadido. Porque al que tiene, se le dará mas; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitara.” —Marcos 4:23–25

Nuestra respuesta es un elemento central en la visión de Marcos de la misión de Jesucristo y el reino de Dios. La clave es la calidad de la respuesta. La respuesta determinará la calidad de la vida porque la “medida con que mides con esta será medido”. Dios nos está implorando que escuchemos y respondamos a los pobres, a los desplazados, a los maltratados, y los enfermos del mundo. Si vamos a preparar nuevas generaciones de discípulos que lleven una nueva visión, ¿podría nuestra manera de responder afectar nuestro bienestar?

Entonces, ¿cuál es la nueva visión que traeremos? ¿Cómo podemos superar los problemas desconcertantes de nuestro tiempo? El consejo de las promesas de que nuestras contribuciones serán multiplicadas si nuestros corazones se enfocan en la voluntad de Dios para la creación.  Además, hemos sido llamados a alejarnos del individualismo y consumismo y para afianzar la conectividad entre todas las personas: “No alejarse de ellos porque en su bienestar reside tu bienestar” (D. y C. 163:4a). Sí, el Señor proveerá, pero nuestra respuesta es también necesaria. A través de nuestra abundancia, la tierra y los pobres serán bendecidos. Somos aconsejados de que los discípulos fieles responden a una conciencia creciente de la abundante generosidad de Dios compartiendo de acuerdo con el deseo de sus corazones y su verdadera capacidad (Sección 163:9).

Incluso pasos pequeños hacia el ahorro de energía pueden hacer la diferencia. ¿Podría el dinero gastado en nosotros ser utilizado más responsablemente? Al despertar al llamado en este punto es la advertencia para tomar medidas, porque es la forma de llevar los principios de la paz de Cristo en todos los ámbitos de la vida. Tanto la generosidad y el amor son necesarios. Pero ¿es una acción fácil dar y desechar nuestro dinero? O ¿estamos comprometidos amar realmente a los más necesitados?

Traemos una visión diferente cuando creamos senderos en el mundo para que la paz de Cristo sea encarnada (Sección 163:3). La esperanza de Sion surge cuando la visión de Cristo es incorporada en comunidades de generosidad, de justicia y de paz. Emulamos la paz de Cristo cuando afirmamos el valor de las almas y declaramos que todos están llamados de acuerdo a los dones que Dios les ha dado. Como discípulos, traemos una visión diferente cuando audazmente desafiamos nuestras suposiciones. Primero debemos reconocer lo que estamos haciendo para contribuir con los problemas desconcertantes del mundo. Entonces, colectivamente como una comunidad de Cristo, debemos afrontar la contribución de nuestro grupo a estos problemas.  Finalmente, juntos, debemos defender la justicia y la paz. Nuestra unidad en este esfuerzo es esencial para llevar los principios de la paz de Cristo a nuestro mundo.